Cambios
Todo son cambios, no hay nada seguro, tengo una casa, pero no es mi hogar, quiero irme, pero me da miedo el cambio y se acerca el momento. Creo que he crecido, pero no es así, puede que en volumen pero no en cabeza y todo está en la cabeza. Es fácil imaginarlo y tan difícil llevarlo a la realidad.
Ha llegado la hora, después de tocarme las narices durante seis años, por fin voy a acabar el instituto y podré hacer lo que quiera siempre y cuando esa nota que tanto nos amarga conocida como PAU o selectividad para la mayoría, me lo permita. Pero no se qué hacer. Lo único que tengo claro es que quiero salir de esta ciudad; y eso es lo más fácil, de hecho podría hacerlo ahora, pero prefiero aprovechar mi racha responsable y hacer las cosas bien. Puedo estudiar una carrera, pero si no he sido capaz de sacarme la ESO y el Bachiller de una sentada, no creo que pueda con una. Puedo estudiar un módulo, pero pocos me gustan y puedo conseguir un trabajo de mierda que no me reportará nada más que dinero y del que acabaré harta a los treinta y deprimida por no haber estudiado algo.
Si con veintiún años que tengo me cuesta tomar esta decisión, no me quiero ni imaginar a una persona de dieciocho que no tiene clara su vocación.


